MUVART: Tlaxcala en manos de sus artesanos

*Hay lugares que no solo guardan historia, sino que la respiran. El Museo Vivo de Artes y Tradiciones Populares de Tlaxcala, en pleno corazón de la capital tlaxcalteca, es un ejemplo perfecto.

Beto Pérez

Tlaxcala, Tlax. – Al entrar, el impacto inicial es un estallido de colores y texturas. Las salas del museo son un mapa de la riqueza artesanal de Tlaxcala.

En una vitrina, la famosa talavera de San Pablo del Monte exhibe sus diseños intrincados en azul y blanco; más allá, las piezas de barro bruñido de La Trinidad Tenexyecac parecen guardar la luz en sus superficies terrosas.

El recorrido continúa por pasillos donde los bastones de madera tallada de Tizatlán cuentan historias en cada veta y los alebrijes de papel maché de Españita desafían la imaginación con sus formas fantásticas.

Pero la verdadera magia del MUVART, su pulso vital, se siente en el área de los talleres. Allí, el silencio museístico se rompe por el rítmico golpeteo de un telar de pedal y el murmullo concentrado de las bordadoras. Es en este espacio donde el pasado y el presente se entrelazan, y es aquí donde el visitante tiene la oportunidad de encontrarse con Joaquín Xochitemol Bautista.

Sentado frente a un imponente telar de madera, sus manos y pies se mueven con una sincronía que solo décadas de práctica pueden otorgar. Al conversar con él, se revela la esencia del museo vivo. “Mi nombre es Joaquín Xochitemol Bautista, soy originario de Contla de Juan Cuamatzi”, se presenta con una voz serena y amable.

Encapsula su labor en este lugar y la importancia de que sea un museo “vivo”: “Mi trabajo en este lugar es mostrar a los visitantes al museo lo que es las tradiciones, la cultura y sobre todo esta gran técnica del tejido”. Su herramienta de trabajo, el telar horizontal de pedales, y con él elabora “sarapes, los gabanes, rebozos…”.

La interacción con el público, lejos de ser una distracción, parece nutrirlo. “Es muy alegre, muy dinámica la gente que nos visita”, comenta con una sonrisa. Muchos visitantes, se van maravillados. “Al contarles las anécdotas, al contarles los principios de esta artesanía, pues la verdad se van muy contentas de conocer más acerca de nuestros principios y nuestra cultura”.

Sus palabras llevan a la reflexión sobre la inmensa riqueza contenida en este pequeño estado. “Tlaxcala se identifica como uno de los primeros estados con mayor tradición artesanal”.

Recuerda que la llegada de los españoles y la introducción de la lana y nuevas herramientas, como el telar de pedal, no anularon las técnicas locales como el telar de cintura, sino que generaron una fusión que enriqueció el panorama artesanal.

La conversación se torna más personal ante la pregunta de cómo aprendió el oficio. La respuesta es el pilar de la tradición: “Mis principios de lo que es un artesano se basa principalmente en la cuestión familiar. Mis abuelos, mis papás y su servidor, pues ya tomamos parte de esa herencia cultural”.

Su orgullo es palpable al hablar de representar a su familia y a su comunidad, Contla, la cuna del sarape. El aprendizaje comenzó en la infancia, como suele suceder.

“Invito a los jóvenes, principalmente a los niños, puesto que tenemos una gran riqueza cultural y es este bastante lamentable si es que no seguimos con esta tradición”. Para él, perder este legado no es solo perder una técnica, sino “una herencia cultural de Tlaxcala”.

Y ahí se queda Don Joaquín con su telar, con el sonido de la lanzadera que viaja de un lado a otro, tejiendo no solo un rebozo, sino la memoria colectiva de su pueblo. La experiencia en el MUVART deja una certeza: este no es un lugar de objetos muertos, sino un espacio de transmisión, de resistencia y de infinita belleza. Es la prueba fehaciente de que la cultura late más fuerte cuando está en las manos de quienes la viven, la honran y la comparten cada día.

 

*El Museo Vivo de Artes y Tradiciones Populares se encuentra abierto de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. El costo de entrada es de 30 pesos, con un 50% de descuento para estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial.

 

 

 

 

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